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¿Qué es el tarot? Estructura de la baraja y lo que pueden las cartas

El tarot es un juego de 78 cartas ilustradas con el que puedes contemplar una pregunta desde fuera. Las cartas no saben nada de ti. Pero sus imágenes están concebidas de tal modo que te reconoces en ellas, y eso es justo lo que las hace útiles. Este artículo explica de qué consta una baraja, cómo se relacionan las partes y por qué en tarotlicht.de trabajamos con el tarot Waite-Smith de 1909.

Qué es el tarot

En el fondo, el tarot es un sistema de imágenes. Cada una de las 78 cartas muestra una escena, una figura o una disposición de objetos, y cada una representa un tema que desde siempre ocupa a las personas: comienzo y despedida, trabajo y amor, disputa, calma, pérdida, valentía. Cuando sacas una carta, tienes en la mano uno de esos temas y te preguntas: ¿Qué tiene esto que ver con mi situación?

La respuesta no viene de la carta, sino de ti. La imagen da un impulso, tu pensamiento aporta el resto. Por eso la misma carta puede significar alivio un día y un recuerdo incómodo otro. El tarot es una herramienta de autorreflexión, no un oráculo con acceso a conocimientos ocultos.

Qué no es el tarot

El tarot no predice el futuro. No sabe si conseguirás el trabajo, si alguien te contestará o cuándo cambiará algo. Lo que sí puede: mostrarte cómo miras ahora una pregunta, qué posibilidades pasas por alto y qué quizá ya sabes pero aún no quieres decir en voz alta.

El tarot tampoco sustituye a los profesionales. Ante molestias de salud, cuestiones jurídicas o decisiones de dinero, te ayuda una persona con formación, no una carta. Y el tarot no es una religión ni una profesión de fe. No tienes que creer en nada para trabajar con él; basta con que estés dispuesto a mirar con sinceridad.

La estructura: 78 cartas en dos partes

Una baraja de tarot consta de dos grupos de distinto tamaño. Los 22 Arcanos Mayores (la palabra viene del latín y significa «secretos») son las conocidas cartas ilustradas con nombres como el Loco, la Suma Sacerdotisa, la Torre o el Mundo. Los 56 Arcanos Menores se parecen a una baraja corriente con cuatro palos, cartas numéricas y cartas de la corte.

Los Arcanos Mayores: un camino de vida en 22 estaciones

Los Arcanos Mayores están numerados del 0 al 21. Si se leen por orden, resulta una historia: El Loco parte sin plan, se encuentra con maestros y autoridades (El Mago, La Suma Sacerdotisa, La Emperatriz, El Emperador, El Hierofante), debe decidirse (Los Enamorados), avanza (El Carro), aprende paciencia y retiro (La Fuerza, El Ermitaño), vive giros (La Rueda de la Fortuna, La Justicia, El Colgado), despedidas y nuevos comienzos (La Muerte, La Templanza), enredo y derrumbe (El Diablo, La Torre), vuelve a encontrar esperanza (La Estrella, La Luna, El Sol), hace balance (El Juicio) y llega (El Mundo). Esto suele llamarse «el viaje del Loco».

En una tirada, los Arcanos Mayores suelen indicar que un tema tiene peso. Se trata entonces menos de un día concreto que de una fase, una actitud o una lección que no admite atajos.

Los Arcanos Menores: cuatro palos para cuatro ámbitos de la vida

Los 56 Arcanos Menores se reparten en cuatro palos, y cada palo está asignado a un elemento y a un ámbito de la vida:

  • Bastos (Fuego): impulso, energía, proyectos, pasión, voluntad. Lo que te pone en movimiento.
  • Copas (Agua): sentimientos, relaciones, intuición, vínculo. Lo que te toca.
  • Espadas (Aire): pensamiento, palabras, conflictos, claridad, decisiones. Lo que te ocupa.
  • Oros (Tierra): cuerpo, trabajo, dinero, vida cotidiana, posesiones. Lo que te sostiene.

Cada palo tiene diez cartas numéricas del As al Diez. El As es el impulso puro del palo, el Diez su culminación o su exceso; entre ambos se desarrolla una pequeña evolución. A ello se suman cuatro cartas de la corte por palo: Sota, Caballero, Reina y Rey. Muestran personas o papeles en los que se encarna la energía de un palo, desde el principiante curioso hasta la maestría soberana.

En una tirada, los Arcanos Menores suelen describir lo concreto: la situación en la oficina, la conversación de ayer, la preocupación por el alquiler. Son el tejido cotidiano en el que se muestran los grandes temas.

Por qué el tarot Waite-Smith es el estándar

Hasta principios del siglo XX, la mayoría de las barajas de tarot mostraban en las cartas numéricas solo lo que indicaba el número: siete copas, cinco espadas, ordenadamente dispuestas como en una carta de juego. Quien quería interpretar tenía que saber el significado de memoria o deducirlo del número y el palo.

En 1909 apareció en Londres una baraja diseñada por Arthur Edward Waite y dibujada por Pamela Colman Smith. Lo nuevo: también las 40 cartas numéricas muestran escenas. En el Cinco de Oros, dos figuras avanzan penosamente por la nieve ante una ventana iluminada. En el Tres de Copas, tres mujeres brindan juntas. En el Diez de Espadas, alguien yace en el suelo, pero en el horizonte clarea. Se ve enseguida de qué se trata, incluso sin conocimientos previos.

Estas cartas numéricas ilustradas hicieron accesible el tarot. Muchísimas barajas posteriores adoptan las composiciones de Smith, a menudo hasta el detalle; quien ha aprendido con el tarot Waite-Smith se orienta en la mayoría de las barajas modernas. Las imágenes de 1909 son hoy de dominio público. Por eso trabajamos con ellas en tarotlicht.de: aprendes con el original, y todo lo que aprendas aquí puede trasladarse a otras barajas.

Cómo seguir

No tienes que conocer las 78 cartas para empezar. Saca una carta del día, mira la imagen con calma y luego lee lo que dice el diccionario de cartas sobre ella. Quien quiera saber cómo surgió la baraja encontrará en nuestra serie de historia el largo camino desde las mesas de juego italianas del siglo XV hasta Pamela Colman Smith. Y el siguiente artículo de esta serie muestra con qué empieza toda buena tirada: con la pregunta adecuada.